Reflexión

Reflexión

de Victoria Marianella Fagúndez Bourdin -
Número de respuestas: 2

Buenas tardes, más allá de las lecturas, algo que me quedó resonando desde el sábado pasado tiene que ver con cómo, a pesar de la existencia, afortunadamente y producto de muchos procesos, de instrumentos internacionales como marco y puntualmente los protocolos de actuación como el de la UdelaR, el patriarcado sigue encontrando formas de reconfigurarse y manifestarse, incluso de maneras que escapan a esas respuestas, como lo simbólico. Esto, que a su vez lo vivo casi cotidianamente, pienso que genera, puntualmente en las mujeres docentes, y lo extiendo a funcionarias, un enorme desgaste que supongo también contribuye a mantener la situación de desigualdad en cuanto a desempeños, acceso a cargos de mayor jerarquía, etc.

Este fenómeno, que lo planteo netamente de lo vivencial pero que como compartimos el sábado, claramente tiene una dimensión estructural derivada del patriarcado, nos plantea un desafío crucial que tiene que ver con la generación de estrategias en la cultura institucional para desarticular esas formas invisibilizadas y naturalizadas de desigualdad, que en mi caso suelo transversalizar en las asignaturas en las que estoy, ya que el desgaste que implica enfrentarse día a día a estas manifestaciones del patriarcado tiene un costo directo en nuestra participación plena, desarrollo profesional y bienestar más integral, por lo que entiendo urgente hacerle frente. A su vez, al escribir estas líneas me siento interpelada por no estar participando de forma activa en ADUR, que se que tiene comisiones de trabajo en estos sentidos, y en lo que espero pueda sumarme a la brevedad cuando las obligaciones mermen, el artículo de Yamile sobre la igualdad como tarea sindical me dio un empujoncito para esto.

Como síntesis, pienso que uno de los grandes retos está en profundizar la reflexión crítica y colectiva sobre cómo las prácticas institucionales pueden incorporar herramientas que no solo respondan a la violencia explícita, sino que también transformen las representaciones sociales, imaginarios y relaciones de poder que sostienen esas desigualdades. Por último, pienso también en base a una de las últimas discusiones del sábado, que sin esto, los avances formales, sin desmerecerlos, corren el riesgo de ser insuficientes.

En respuesta a Victoria Marianella Fagúndez Bourdin

Re: Reflexión

de Santiago Arias Varela -
Buenas noches,
Victoria, muchas gracias por compartir lo que planteás.
No pude asistir a esa sesión del curso, pero a partir de las experiencias colectivas, las lecturas sugeridas aquí y otras —que llegan por esas cuestiones de la vida curiosa que trata de entender algunos porqués—, se va haciendo visible un continuum de violencia (primigenia, simbólica, económica, legal, social, política, cultural) que se expresa en el sexismo y la forma patriarcal, en el adultocentrismo, en el eurocentrismo, en el etnocentrismo, entre otras formas. Todas ellas imponen un ejercicio de extracción de verdad y de imposición de una nueva verdad, para que los nuevos procesos de subjetivación respondan a los intereses de gobierno de los cuerpos y de las conciencias por parte de una clase o grupo que obtiene rédito económico, político o social.
En las lecturas de Trotta (2024) y Morgade (2018) se muestra cómo se ha alcanzado cierta equiparación de género en la matrícula universitaria, con mejores recorridos formativos y cualificaciones de parte de las mujeres, pero con una gran dificultad —y una subrepresentación— al momento de acceder a los puestos laborales de mayor estatus académico, de decisión científica y de retribución económica. Ello evidencia la persistencia del techo de cristal. Que en 2019 las mujeres representaran el 55,8 % de la matrícula y solo el 18 % alcanzaran cargos de rectorado dice mucho.
También hay dimensiones epistémicas en la participación y producción de conocimiento por parte de las mujeres que están cambiando, y estos cambios comienzan a reflejarse a nivel curricular y epistemológico. Ello nos da pistas sobre dónde trabajar para transformar la cultura institucional. Una institución que, retomando a Bourdieu (2000), se ha configurado históricamente como una estructura de dominación masculina, tanto en sus niveles normativos, evaluativos y de roles, encubiertos bajo una falsa neutralidad meritocrática que legitima desigualdades.
Transformar estas instituciones requiere reflexiones y diálogos profundos que hagan visibles esas tensiones subyacentes y otras. Esto en vista de llevar a cabo una serie de transformaciones de la misma.
El campo y la acción sindical, como señala Socolovsky (2016), son terrenos donde profundizar la perspectiva de género como medio para visibilizar y combatir estas injusticias. Es necesario evidenciar los factores estructurales que afectan a las mujeres y, por ende, a la comunidad científica en su conjunto y lo que esta puede aportar a la sociedad.
El trabajo en red que están desarrollando las trabajadoras de la educación en América Latina es un ejemplo inspirador, al igual que el trabajo que lleva adelante ADUR con este curso y la Udelar con sus normativas orientadas a crear ambientes saludables de estudio y trabajo, como la Ordenanza de actuación ante situaciones de violencia, acoso y discriminación (2020).
Creo que estos aportes nos permiten pensar qué universidad hemos transitado y definir cuál queremos. A modo de poder actuar para alcanzar la que definamos justa desde las aulas, los proyectos, los intercambios, las normativas y la distribución de responsabilidades y remuneraciones.
A redoblar lo que vienen haciendo las compas!
En respuesta a Santiago Arias Varela

Re: Reflexión

de Kail Márquez -
Tomando como base los aportes de Trotta (2024) y Morgade (2018), me gustaron por ejemplo en la lectura de categorias que habilitan enunciar. Y así, entonces pasar de lo que se sabe a poder decirlo es muy interesante. Por ejemplo, en lo que es segregación horizontal y vertical. Lo que hemos aprendido y ha quedado visible a través del movimiento de docentes g1g2 (del cual fui parte en 2022-2023) del efecto tijera y como la precarización en la Udelar afecta más cuantitativamente a la base docente, feminizada.
Me gustó la siguiente cita, para trabajar con estudiantes de Arquitectura: "Entonces aun cuando se señale con particular esmero la afluencia cada vez mayor de mujeres
en las aulas universitarias desde mediados del siglo XX, estar en un lugar no necesariamente
implica habitarlo, ya que esto supone hacerlo propio, vivirlo, dirigirlo, transformarlo, y para ello es
necesaria una cuota de poder (Ballarin Domingo, 2015)."
Yo doy clases en FADU desde 2023 mediante una Extensión Horaria en un curso EFI (espacio de formación integral) sobre precariedad urbana-habitacional y producción social del hábitat, y es todo un trabajo concientizar sobre la arquitectura social, de la comunidad y popular ya que es muy marginal en el plan de estudios. Y tomar esta definición que diferencia entre estar y habitar me resulta atractiva.
En mi Unidad de trabajo normal, el Programa APEX-Cerro (prorrectorado de extensión y programas integrales), somos mayoría docentes mujeres. Lo cual puede explicarse por el lugar histórico subordinado de dicha función sustantiva, además de un cáracter original orientado hacia la salud comunitaria. Por lo general son las compañeras del gremio quienes traen la cuestión de los cuidados, de generar proyectos y construir un (hoy inexistente) sistema de cuidados en nuestro campus periferico. Por otro lado, suele pasar al momento de armar las listas del sindicato que a las compañeras les cueste más la iniciativa o dar el paso a inscribirse en los lugares más altos, en parte lo cual se puede explicar por la doble y triple jornada de trabajo. Hemos tenido estudiantes trans con quienes nos comunicamos por su nombre social sin dificultad y baños sexogenéricos e inclusivos.
Algo que me interpela, y conversando con compañerxs es sobre la prevención de las situaciones de acoso, violencia y discriminación, la cual no existe, y observando la Ordenanza y lo que sucede en paises del norte global, existen programas de prevención y capacitación de funcionarios y docentes que para mi seria muy importante impulsar desde nuestros sindicatos.
Saludos cordiales
Kail